De México a Loncoche: la historia de Brenda, la influencer que encontró en el sur su “curita al alma”
Migrar no es solo cambiar de país. Es despedirse de lo conocido, abrazar la incertidumbre y aprender a reconstruirse lejos de casa. Esa es la historia de Brenda, una creadora de contenido que dejó Ocotlán, Jalisco, para comenzar una nueva vida en el sur de Chile, específicamente en Loncoche.
Nació y creció en un pequeño pueblo mexicano que, según cuenta, marcó profundamente su identidad. Se formó en una cultura cálida, cercana y llena de tradiciones familiares. Esa esencia, dice, sigue intacta en ella. Aunque hoy vive a miles de kilómetros de su tierra natal, México continúa presente en su manera de ver la vida y de relacionarse con los demás.
Su llegada a Chile no fue casualidad. Fue el amor el que trazó el camino. Su esposo vivió cinco años en México y fue allí donde comenzó su historia juntos. En plena pandemia decidieron dar el paso y radicarse en el sur del país. La decisión implicó dejar atrás familia, amistades y estabilidad. No fue fácil. Hubo miedos, dudas y momentos de incertidumbre. Pero también ilusión y esperanza.
Brenda reconoce que migrar transformó su vida. La obligó a salir de su zona de confort y a enfrentarse a una cultura distinta, a un clima diferente y a una realidad completamente nueva. Sin embargo, lejos de paralizarla, ese proceso la hizo crecer.
En México estudió Administración de Recursos Humanos y cursó la universidad con esa especialidad. En Chile, por distintas circunstancias, no ejerce su profesión. Hoy su energía está puesta en un proyecto que nació casi sin planearlo: sus redes sociales.
Comenzó compartiendo su experiencia de manera espontánea, como una forma de desahogarse y expresar lo que significaba estar lejos de su país. Hablaba de nostalgia, de adaptación, de pequeños descubrimientos cotidianos. Con el tiempo empezó a recibir mensajes de personas que se sentían reflejadas en su historia, especialmente quienes también habían migrado o estaban viviendo procesos de cambio.
Ese reconocimiento fue el impulso que necesitaba para tomar en serio su rol como creadora de contenido. Hoy utiliza sus plataformas para comunicar, reflexionar y conectar. Comparte su día a día en el sur de Chile, sus aprendizajes y también los desafíos de empezar desde cero en otro lugar.
Uno de los aspectos que más ha marcado esta nueva etapa es el entorno natural. Brenda describe los paisajes del sur como una verdadera “curita al alma”. Los bosques, la lluvia, los campos y la tranquilidad de la zona se transformaron en un espacio de sanación y reencuentro personal. En medio de la distancia con su país de origen, encontró en la naturaleza un refugio.
Esa experiencia despertó en ella un nuevo propósito. Sueña con convertirse en una especie de promotora turística desde sus redes, mostrando la belleza del sur y de lugares como Loncoche desde su mirada extranjera, pero profundamente agradecida. Quiere que más personas conozcan la magia que ella descubrió al llegar.
Sus metas están conectadas con seguir creciendo como persona y como comunicadora. Busca construir una comunidad cercana, donde quienes la siguen se sientan acompañados, inspirados y representados. No se trata solo de sumar números, sino de generar vínculos reales.
La historia de Brenda es también la historia de muchas personas que migran, que deben reinventarse y que encuentran en el cambio una oportunidad. Desde Loncoche, esta mexicana demuestra que es posible mantener las raíces firmes mientras se construye un nuevo hogar. Su vida hoy es un puente entre dos culturas y un recordatorio de que, incluso en medio de la incertidumbre, pueden nacer proyectos con sentido y propósito.